Los datos dados a conocer por los Servicios Públicos de Empleo referidos a personas registradas como desempleadas en el mes de Enero vienen a confirmar desgraciadamente las previsiones de todos los analistas e incluso las del propio Ministerio de Trabajo: El paro sigue subiendo.
Enero es un mes tradicionalmente malo para el desempleo, incluso en épocas de bonanza suele dar cifras negativas, a lo que además hay que sumar las consecuencias propias de destrucción de empleo provocadas por la crisis. Igualmente, se constata que la subida de enero es menor a la registrada en el mismo mes de 2009 cuando lo hizo en 198.838 personas. Con ello se mantiene la tendencia a la desaceleración en el crecimiento del desempleo iniciada hace casi un año. Sin que esto último pueda servir de consuelo pues cada nuevo registro representa a una persona que no puede trabajar y ya se pasa de los cuatro millones. Exactamente, 4.048.493, la mayor cifra desde 1996, fecha desde la que existen datos comparables.
Por tanto los datos son muy negativos y exige persistir en las medidas que han tenido éxito y la adopción de otras nuevas. No solo como las anunciadas para reformar el mercado de trabajo, donde entre otras no se debe de olvidar que solo un 9% de los contratos registrados en el INEM fueron de carácter indefinido, sino también en políticas de inversión y de protección social.
Medidas que deberían de contar con el más amplio consenso social y político, pues se sabe que el mercado laboral tarda más en recuperarse que el resto de la economía. Situación que requiere un amplio marco de diálogo social donde los interlocutores se hagan partícipes y corresponsables en la ejecución y solución del principal problema de la economía y de nuestra sociedad, el desempleo. Al respecto la Economía Social andaluza se viene mostrando, desde el modelo productivo sostenible que defiende, a ser coparticipe en ello.
En nuestra Comunidad, se sumó en enero 16.592 parados más. Con un aumento del 1,95% respecto a diciembre y situando el número total de desempleados en 868.085 personas. Es decir, desde enero de 2009, el paro ha aumentado en Andalucía en 123.129 personas, el 16,53 por ciento, aunque, igualmente, se constata cierta desaceleración en el incremento y vendría a confirmar la tendencia anticipada por los últimos datos publicados por la Encuesta sobre Población Activa. Ello no quiere decir que estemos cercanos a la creación neta de empleo, cosa que tardará, sino simplemente que pudiéramos estar más cercanos al fin de esta profunda recesión.
Desde la Economía Social andaluza debemos de insistir en las recetas que en el corto plazo impliquen medidas sociales para aquellos más perjudicados de esta crisis, los parados que han visto desaparecer su puesto de trabajo, así como políticas de inversión. Y en el medio y largo plazo, un más que necesario cambio radical de rumbo en nuestro modelo productivo. En definitiva políticas productivas que nos lleven hacia un modelo responsable y sostenible en el tiempo como el que propugna el sector de Economía Social y que está dando, comparativamente, resultados positivos tangibles en cuanto a una menor incidencia en la destrucción del empleo e, incluso, en la creación de empleo estable y de calidad, tal como ha ocurrido para el sector en determinados periodos del año pasado.