A pesar de que Andalucía ha experimentado un crecimiento absoluto del paro del 68,3% respecto al primer trimestre de 2008, lo que se traduce en 383.000 nuevos parados, ésta cifra se sitúa por debajo de la media española (84,5%). El volumen total en Andalucía es de 944.000 desempleados.
Esta menor progresión relativa del desempleo andaluz refleja un ritmo menos intenso de avance del paro inmigrante. Son los ocupados nativos los que explican el grueso del crecimiento del desempleo, ya que pierden 204.000 puestos de trabajo y contribuyen con más del 50% al crecimiento del paro en el primer trimestre de 2009. A este colectivo les sigue el aumento de los activos nativos que aportan casi el 30%. El resto, cerca del 17% lo aportan los inmigrantes, con unos 37.000 puestos de trabajo perdidos y unos 27.000 nuevos activos.
A diferencia de España, dónde el valor absoluto de la tasa de paro inmigrante supera con creces a la de los nativos, en Andalucía aunque la tasa de desempleo de los inmigrantes es más elevada no se destaca demasiado de la de los nativos (28,6% frente a un 23,5%).
Por otro lado, siguiendo la tendencia del resto de España, el crecimiento del paro refleja un importante aumento en el colectivo masculino. 206.000 puestos de trabajo ocupados por hombres han desaparecido en Andalucía en el último año, frente a 35.000 puestos en el caso de las mujeres. En cambio, en la contribución al desempleo de los nuevos activos, son las mujeres las que aportan el grueso.
Las características eminentemente masculinas de la destrucción de la ocupación remiten, sectorialmente, al sector de la construcción, responsable de tres cuartas partes del total de puestos de trabajo destruidos. En éste ámbito, la caída en Andalucía es del -37,2%, muy superior a la española que si sitúa en el -26%.
En este contexto de fuerte destrucción de empleo, no sorprende que la tasa de paro de la población andaluza de 16 a 64 años haya venido presentando alzas desde el tercer trimestre de 2007. En el transcurso de cerca de 20 meses, la tasa de paro se ha duplicado, al pasar de alrededor del 12% desde mediados del 2007 al casi 24%.
El deterioro de la situación del mercado laboral español se ha convertido en uno de los principales problemas de nuestra sociedad. El mercado de trabajo español ha experimentado, entre octubre de 2008 y marzo de 2009, un súbito e intenso deterioro, que ha situado su tasa de paro en marzo de este año en un elevado 17,5% de la población activa.
La situación actual del desempleo en el país no ocurría desde la crisis de los años 1992-1994, época en la que nos encontrábamos con el mismo número de personas paradas que en el primer trimestre de este año: más de tres millones y medio. En los últimos doce años, la cifra de desempleo en España había bajado considerablemente hasta los 1,7 del segundo trimestre de 2007 pero, desde finales de 2008, el total de parados en la economía española ha mantenido un aumento acelerado. Además de analizar este crecimiento del desempleo, la 34ª edición del Índice Laboral Manpower presentada hoy por el profesor Josep Oliver, catedrático en Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica cuál es el origen de la situación actual.
En la anterior edición de este trabajo se apuntaba un fenómeno peculiar: la continuada expansión de la población activa y, al mismo tiempo, de nulo aumento de la destrucción de ocupación en el colectivo inmigrante. No parecía razonable que, en un contexto de fuerte destrucción de empleo, la inmigración continuara ocupando nuevos puestos de trabajo, de forma agregada ya que el paro sí estaba castigando a los hombres.
Y, ciertamente, los datos del primer trimestre de 2009 han contemplado un cambio notable, tanto en la distribución de la destrucción de empleo entre nativos e inmigrantes, con una presencia notable de estos últimos, como en el esperable descenso en los nuevos activos.
Mientras en el período junio-septiembre del pasado año, los inmigrantes aportaron apenas el 22% del nuevo paro, en el cuarto trimestre este peso ya se situó cerca del 29% y, en los tres primeros meses de 2009, su contribución ha aumentado intensamente, hasta explicar casi el 39% del avance del nuevo desempleo (con unos 312.000 parados inmigrantes adicionales frente al aumento de 804.000).
Esta mayor contribución del desempleo inmigrante refleja, lógicamente, un aumento del paro en ese colectivo muy superior al de los nativos. Así, desde un 15% de aumento en el paro inmigrante en el cuarto trimestre de 2007, se pasa al 108,2% de avance interanual en los tres primeros meses de este año.
El colectivo masculino, el más afectado por el aumento del paro
Otro rasgo que se ha amplificado es el desigual avance del desempleo en hombres y mujeres, de forma que en el primer trimestre de 2009 el paro masculino ha aumentado un 115,6%, una cifra que más que duplica el aumento del desempleo en las mujeres (57,1%). Esta es una característica novedosa en el mercado de trabajo español, ya que, históricamente, el paro ha castigado más duramente al colectivo femenino que al masculino.
Esta situación no tiene un origen claro pero se pueden atribuir algunas causas. Una primera podría ser el mayor nivel de estudios de las mujeres nativas, que, en el contexto de la actual crisis del mercado de trabajo, se estaría trasladando a una mayor tasa de paro aquellos colectivos con menos formación, es decir, en los masculinos. También se puede atribuir al hecho que las mujeres inmigrantes, más directamente relacionadas con los servicios personales y a los hogares, presentan un aumento menor que los hombres inmigrantes y, puesto que el colectivo de no nativos es que el más aumenta, puede influir en la diferencia general entre sexos. Una tercera razón, vinculada a la anterior, tiene que ver con la mayor concentración sectorial masculina en la construcción (hombres nativos e inmigrantes) y en la industria (hombres nativos), que es donde está teniendo lugar el grueso del ajuste en el mercado de trabajo.