• La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo
    Arturo Graf

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Juan Félix Bellido

Perlas de junio

 

Este pasado mes ha sido el mes de las perlas. Casi todas ellas de mala calidad, desde luego, pero que han puesto el patio de lo más alborotado. Algunas eran solamente frutos de la memez de los que las pronunciaban o de la supuesta memez que imaginaban en los que las escuchábamos. El problema es que no todo es memez lo que reluce. Ni en los emisores ni en los receptores.



Ni galgos ni podencos sino todo lo contrario

 

Me vengo con las cifras al tabanco en busca de sosiego y aquí estoy dando vueltas y más vueltas a los números. Y por mucha buena voluntad que le eche no me cuadran las cuentas. Esa "desaceleración rápida" parece más una aceleración que otra cosa.



Igualdades... e igualdades

 

Dice el refrán que después de la tempestad viene la calma, aunque lo que se entienda por calma es siempre relativo y va desde la calma chicha hasta unos vientos moderados, pasando por la ligera brisa que regala frescor a las costas.



Primeros retos

 

Me he venido al tabanco, que está en una callejuela del centro por donde pasan los cortejos procesionales de un par de hermandades de regreso a sus templos, porque es Semana Santa cuando escribo estas líneas.



Harto

 

Una vez más viene con retraso el tren de todos los días. Un regional de RENFE que cuando no es por "h" es por "b", pero consigue siempre hacerme esperar y desesperarme porque una vez más convierte a un fiel entusiasta de la puntualidad en uno que llega con retraso al trabajo. Serán daños colaterales o formas locomotoras del pecata minuta.



¿Borrón y cuenta vieja?

 

Hubiese sido un alivio haber dado carpetazo al 2007 de nuestras penas, porque vaya año que hemos pasado. El año de la caja de los truenos. Se abrió la caja de Pandora y las cosas comenzaron a ponerse oscuras, las tormentas iniciaron su entrada en la Península por el tercio norte, y no han parado de caer chuzos de punta en todo el año.



Atascos de camellos

 

Iba yo camino del tabanco a escribir estas líneas sin comprender apenas el sueño que esta noche me había asaltado, en pleno follón navideño. Le daba vueltas a lo que recordaba de la película nocturna. En los caminos que venían de oriente, una caravana de kilómetros y kilómetros de camellos hacía imposible el tráfico y la comitiva de los Reyes Magos no podía llegar.



Tiembla, tarjeta, tiembla

 

Dentro de unos días será Navidad. Todo nos habla, nos grita, nos machaca, nos vocifera que ya está en puertas la fiesta del consumismo por antonomasia. Camino hacia el tabanco y todo en las calles me lo recuerda.



Las cosas por su nombre

 

Cuando en esta tierra se les llamaba a las cosas por su nombre, esto podía llamarse, en unos casos, insolidaridad, y en otros -los extremos- incluso desfachatez. Ahora que, por lo visto, y según la Junta de Andalucía, los niños aprenden más lengua en la televisión que en el Colegio, ya no sé que calificativo se le dará a estas cosas.



Y ahora vuelve Esquilache

No tiene otra connotación el título que la relación con otra subida del pan que fue sonada. Es lo primero que me viene a la cabeza. Hoy ha llegado otra vez tarde el tren de cercanías que me devuelve del trabajo a casa. Lo de la puntualidad ferroviaria no tiene arreglo así que les ahorro el comentario. He venido corriendo hasta el tabanco para escribir estas pocas líneas.



¡Que vuelve Al-Hakán II!

 

Me refugio en la acogedora sombra del patio trasero con albero y parra vieja del tabanco e intento recuperar las fuerzas que el verano -de calores crecientes- ha menguado. Y con el viejo olor de botas de roble envejecido e impregnado de caldos generosos, doy vueltas a un tema que me preocupa y me angustia.



30 años 30

Dado que lo prometí en mi anterior artículo no quiero traicionar mi propia palabra y para ahorrarme el trago de hablar, contra mi voluntad, de lo que hoy se cotillea en el tabanco, hago mutis por el foro, con estudiado disimulo y me voy al patio de la trastienda.



Os prometo no hablar de la Pantoja

 

Lo ha prometido solemnemente y así nos lo ha confirmado al grupo de parroquianos que, en esta rebotica del tabanco, que es el patio emparrado donde corremos a refugiarnos de los calores, estábamos escuchando su perorata, hartos ya de la campaña electoral. Pues lo dicho. Felipe, el tabanquero lo ha afirmado.



Me explico

Repite Felipe, el tabanquero, el dicho popular de que cuando pica, ajos comen y, por lo visto, más de uno ha comido ajos. Felipe me lo dice a modo de consuelo, pero está cabreado y me lo dice ironizando y adivino en sus palabras las destempladas cajas del hartazgo. Y es que de un lado y de otro me han venido comentarios a mi ‘Mamarracho' del mes pasado.



Mamarracho

"Esto es un mamarracho", dice Felipe airado. Su expresión es de hastío y esconde un gesto que más bien me parece de derrota, cuando no de impotencia. Y cuando vuelvo a casa, después de la tensa conversación que la parroquia desató esta tarde en el tabanco, no paro de dar vueltas a la expresión.

El diccionario de la RAE me devuelve el sentido de la palabra.



Informaria SL Grupo de comunicación fundado en 1996