Pues saludos, doña Crisis, o doña Desaceleración, o como quiera usted que la llamemos ahora, que los buenos modales es lo último que hay que perder; aunque tampoco le voy a dar una bienvenida en toda regla. Hipocresía la precisa.
Estábamos tan a gusto con su ausencia... ¿Desde cuándo no nos visitaba usted? ¿Desde 1992? ¡Caramba!, cómo pasa el tiempo.